A las seis y media de la mañana del domingo, con menos dificultades de las previstas, apenas un par de preguntas en el control de entrada del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, cuántos días piensas quedarte y qué vas a hacer en Israel, pisábamos tierra palestina ocupada rumbo a la ciudad de Jerusalén. Nada más salir del aeropuerto, Andrea Belloni, delegado de Paz con Dignidad, nos recibía con un caluroso “Welcome to Palestine“.
En este viaje, organizado por las oenegés Biladi y Paz con Dignidad, participamos 16 personas. Periodistas de diferentes medios de comunicación vascos y representantes de la Universidad del País Vasco, los sindicatos CCOO y ELA, el Colegio de Abogados de Bizkaia y CEAR-Euskadi. Hasta el próximo 16 de octubre vamos a quedarnos por aquí para encontrarnos con diferentes organizaciones políticas y sociales palestinas de Jerusalén Este, Ramala, Nablus, Belén o Hebrón.
Esta misma tarde hemos visitado, en compañía de Mahmoud Jedda, de los Health Work Comittees (Comités de Trabajo de la Salud”, la Ciudad Vieja de Jerusalén, apenas un kilómetro cuadrado de tierra en el que se apiñan unas 35.000 personas. El corazón robado de Palestina. Aunque apenas son un 10%, los judíos tienen ocupada militar y administrativamente toda la Ciudad. Cada familia palestina desalojada, cada nueva casa ocupada, cada centímetro conquistado en este lugar supone una gran victoria para Israel.
La Ciudad Vieja de Jerusalén es también, y dan fe de ello los miles y miles de turistas que la visitan cada año, el lugar con mayor densidad de lugares sagrados del mundo. “Esto es como un universo en pequeño”, nos dice Jedda. “Si tuviera que haber paz en el mundo, debería comenzar por aquí”. Estamos lejos aún para eso, sin duda. En las pocas horas que llevamos aquí, la paz apenas se vislumbra en los ojos, las sonrisas, o la hospitalidad de algunas de las gentes con las que ya hemos conversado. “Jerusalén es una ciudad triste y cerrada”, nos cuenta Raed Hamadeh, médico de familia en Jerusalén Este y director del departamento de Salud Primaria de los HWC. “Cualquier trabajo que quieras hacer con los jóvenes, por ejemplo, amenaza la seguridad de Israel y está prohibido”.
Gorka Andraka